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Soneto para un sencillo amor…

Porque no te puedo explicar por qué te amo…

Me gustas porque sí. Sencillamente
mi corazón te quiere. No hallaría
la palabra de íntima alegría
que te expresara lo que mi alma siente.

Y yo te quiero así. Tan simplemente
como el agua al paisaje, como el día
a la rosa que alza su ufana
frente a la primavera floreciente.

Te amo con sencilla transparencia,
con un amor apenas insinuado
que se vuelve silencio en tu presencia.
Con un tan dulce corazón herido
que si no te dijera que te he amado
lo sabrías oyendo su latido.

Jorge Montoya Toro

Yo te juro…

YO TE JURO

Cuando estes triste. . .Secaré tus lagrimas
Cuando tengas miedo. . . calmaré tus miedos.
Cuando estes preocupado . . . te daré esperanza.
Cuando estes confundido. . .te ayudaré a encontrar tu camino.
Y cuando estas perdido.. . .y no puedas ver la luz, yo seré tu faro . . .Brillando radiante.
Este es mi juramento .. . . que sostengo hasta el final.
Que mas podrías pedir. . .Si tu eres mi amigo.

Firma: Dios

Dos palabras…

Esta noche al oído me has dicho dos palabras comunes.

Dos palabras cansadas de ser dichas. Palabras que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces, que la luna que andaba filtrando entre las ramas se detuvo en mi boca.

Tan dulces dos palabras que una hormiga pasea por mi cuello y no intento moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras que digo sin quererlo -¡oh, qué bella, la vida!-
Tan dulces y tan mansas que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas que nerviosos, mis dedos, se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran cortar estrellas.

Alfonsina Storni

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas