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Hoy me desperté llorando

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Hoy me desperté llorando, y bastante cansada, lo mas probable es que lloré toda la noche porque la almohada estaba empapada. Me dormí triste, pensando en ti, en todo lo que me hubiera gustado hacer contigo, y que ahora se que ya no será así, el matrimonio para mi es muy importante, y por mucho que aun te ame no pienso acercarme, me dolió mucho cuando me platicaste de como hiciste la petición de mano, y de los problemas que han surgido, a cada palabra sentía que mi alegría por verte después de tanto tiempo se iba apagando poco a poco. No llore!, nunca lo haría frente a ti, pero sentí como mi corazón dejaba de latir un par de segundos… y sin embargo me sentía un poquititito feliz, al ver la alegría que se adivinaba en tus ojos, y fue bastante contradictorio, hasta la cabeza me dolió. Dormí, y soñé todos los pormenores de tu boda, y ya sabes tu que mis sueños se cumplen, por desgracia para mi.

Cuando abrí los ojos aun estaba todo oscuro afuera, y llovía, como si el cielo se hubiera puesto de acuerdo para acompañarme en mi dolor, todos dormían y yo solo pude ponerme a pensar como ha cambiado mi vida en los últimos años, ya no rio, no canto, ni pinto y no escribo.  Se que estoy deprimida, y es bastante lógico si las dos personas que mas he amado en mi vida me han dejado para casarse con otra. Ya no creo que el amor exista, o por lo menos, yo ya deje de creer en el amor, y me da rabia, porque se que en el fondo de mi aún esta esa chica de hace años, la que tenia sueños, esperanzas, la que se quería comer el mundo a besos.. pero esta tan escondida en algún rincón de mi corazón que no la encuentro.

Hoy me desperté llorando, porque en definitiva debo decirte… adiós.

Lo difícil de tener una pareja.

No tengo un buen currículum de relaciones de pareja. He estado enamorada de verdad dos veces, y en ambas ocasiones las cosas no funcionaron. Yo creía que las cosas iban bien, que nos entendíamos, pero quizás soy demasiado independiente como para comprometerme a fondo en una relación, para saber cómo hacerlo bien, porque parece que los demás buscan en mí a alguien que yo no soy, y… y tengo miedo de desilusionarte. No quiero desilusionarte. Ya me ha ocurrido antes, y es que puede que no te haga sentir… necesitado. De la forma en que un hombre necesita sentir que su compañera lo necesita. Cada uno tiene derecho a tomar sus propias decisiones pero también a reservarse el derecho a gritar si se piensa que el otro va a hacer algo que pueda hacerle daño. Y admito que durante un tiempo sufrí un sobredosis de necesidad. Pero fue hace tiempo…

Yo creo que cuando uno elige estar con otra persona, la necesidad que siente de su compañía es, digamos, sana. Lo que es muy distinto a esperar que siempre sea el otro quien te solucione tus problemas. O esperar que alguien tenga las respuestas para que tú puedas ser feliz. O para la soledad… ¡Demonios!, se puede estar más solo con la persona equivocada… Es más fácil no vivir con nadie.

7 REGLAS PARA SER FELIZ EN PAREJA

 

 

por Dr.Sonja Kristiansen

 

Síguelas y te sorprenderás de ver que las relaciones sentimentales no son tan complicadas y que sí es posible alcanzar el éxito absoluto con tu pareja.
Si alguien te dijera que tiene la receta para alcanzar la absoluta felicidad en pareja, ¿se la pedirías? Si tu respuesta es sí, enhorabuena. Sigue estos consejos y te sorprenderás de las enormes dificultades que has llegado a ver en las cosas que no son tan complicadas.
  

 

1. Enamórate de alguien que te corresponda

Si sigues esta no tan complicada regla, te habrás ahorrado el 95% de las preocupaciones que puedan surgir en tu relación. Trata de conseguir lo que deseas, siempre y cuando esté a tu alcance. Perseguir sin piedad a un hombre que no te hace caso tiene principalmente dos motivos: problemas no resueltos con tu padre, por lo tanto te hacen falta varios años de intensa terapia para acabar con este hábito; o la búsqueda de emociones fuertes, para lo cual mejor te recomendamos que cambies de trabajo, te avientes del bungee o veas una película de terror; te ahorrarás muchas aflicciones.

 

 

2. El sexo sí importa, y mucho

¿Qué es más importante, el amor o el sexo? Éste es el clásico debate sobre el cual nunca se llega a un acuerdo, pero nuestra respuesta es la siguiente: ambos. Puedes llegar a amar a un hombre con el que no tengas química sexual, pero ¿es esto lo que realmente deseas? Aunque compartan muchos asuntos importantes, las palabras no son suficientes, y una inmejorable forma de comunicarse es el sexo.

3. Cuanto más tengan en común, mejor

Sería ridículo romper con alguien por el simple hecho de que no le guste el mismo tipo de cine que a ti. Los opuestos se atraen, pero generalmente las posibilidades de estar juntos se agotan debido a la incompatibilidad intelectual o emocional, venir de ambientes familiares muy diferentes o tener aspiraciones distintas. Si sus diferencias son pequeñas, las probabilidades de tener conflictos en la relación serán mínimas.

4. El aburrimiento sí que es un problema

Hay quienes creen que siempre que estén a gusto con el trato que les da su pareja, podrán soportar vivir una vida de aburrimiento junto a ella. Sin embargo, también hay quienes se arriesgan y buscan una pareja más agradable y divertida ¡y el resultado es fantástico! Mira a tu alrededor, date cuenta de que hay muchas personas apasionadas y con ganas de pasarla bien, y que a la vez son tan responsables como tú.

5. Plantea las reglas antes de jugar

Si lo que tú quieres es compromiso, no te embarques en relaciones que sólo te ofrezcan sexo pasajero. Debes mostrar claramente y desde el principio tus expectativas. Si quieres un matrimonio en el que los dos cooperen con las labores domésticas, desde la primera cena en tu casa empieza a compartir las tareas.

6. Cuando encuentres el amor, ábrete

Encontrar una pareja en quien puedas confiar y que te apoye, te hará sentir aceptada y apreciada. Debes poder compartirle sin miedo detalles como tu deseo de tener bebés, tu miedo a fallar profesionalmente o cuánto dinero te gastas en ropa. Lograr una verdadera intimidad es arriesgado, pero también muy satisfactorio y emocionante. Ser capaz de conseguir confianza y apoyo mutuos con la otra persona es la promesa más clara de felicidad en una relación.

7. Si se lo hizo a ella, te lo puede hacer a ti

Alguien con antecedentes poco confesables respecto a sus parejas pasadas puede ser un serio problema para ti, tal vez no de la misma forma, ni en el primer momento. Pero lo mejor será que te fijes bien tanto en sus experiencias pasadas, como en su actual trato hacia las mujeres cercanas. De esta forma tendrás las referencias para reaccionar y actuar en cuanto no te guste alguna conducta del hombre que te interesa.

 

 

 

Pareja: Desamor

DESPUÉS DEL DESAMOR

El final del enamoramiento puede desembocar en una vivencias de desamor o shock sentimental. Por muy doloroso que sea el shock sentimental que se sufre cuando uno pierde a la persona que ama, es un fenómeno normal con una evolución y unas fases. Es un período denominado de DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que quería.

Generalmente la primera crisis que se pasa es la más grave, porque la persona todavía no ha desarrollado las técnicas adecuadas para hacer frente a la situación. Aunque puede haber diferencias personales, este período está constituido por tres fases: la primera, que es la más cercana a la ruptura, se vive con gran tristeza, llegándose a culpabilizar por la ruptura con pensamientos del tipo: “… si hubiera hecho… esto no habría pasado…., si no hubiera hecho… quizá aun seguiríamos juntos….”; es la etapa denominada MASOQUISTA. En la segunda fase, empiezan a salir los rencores y entonces es “el otro” el que vemos como el culpable único de la ruptura.

En ninguna de estas dos fases, que a veces se alternan, se ve la realidad tal y como es. Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas objetiva, llegando a entender los motivos de la ruptura. Uno se va sintiendo cada vez más independiente, menos triste, menos resentido y va encontrando nuevas formas de disfrutar. Es el momento de recuperar a los amigos/as, quizás algo abandonados, de volver a las aficiones o de crearse otras nuevas. Poco a poco la herida se va cerrando y uno vuelve a recuperar la confianza en sí mismo/a, abriéndose a nuevas relaciones.

Hay personas que necesitan enamorar continuamente y cuando lo han conseguido el interés por la conquista desaparece. Hay una búsqueda constante de ser querido o de reconocimiento social, sobre todo en los varones ya que supone prestigio, aunque también puede ser producto de una mala relación con ese sexo, seducir para abandonar, es una manera de castigar.

Otras personas buscan inmediatamente alguien a quien volver a idealizar. No se puede soportar la idea de estar solo/a, necesitan a alguien para que continuamente les apoye, tienen miedo a no saber que hacer por ellos/as mismos/as.

Pareja:Enamoramiento, amor

 

EVOLUCIÓN DEL ENAMORAMIENTO: FINAL O CONSOLIDACIÓN

El enamoramiento dura un período más o menos largo, tras el cual pueden suceder dos cosas: o concluye o se transforma. Se va pasando a un mayor contacto con la realidad, empezamos a ver al amado/a también en aquellos aspectos que no nos gustan.

Puede suceder:

a) El enamoramiento concluye y con él la relación

Cuando desidealizamos a la persona amada, observamos que dista mucho de lo que era en nuestras fantasías, de nuestras expectativas de relación. Nos damos cuenta entonces de que tenemos valores y formas de ver la vida muy diferentes. Desaparece la magia, la vibración de los cuerpos. Deja de seducirnos. Nos desenamoramos.

Esto es lo más frecuente tras la mayoría de los enamoramientos. Son vividos como una experiencia hermosa, intensa, pero fugaz. Especialmente en la adolescencia, donde se ensayan los caminos amorosos y se construye la propia identidad. Muchos enamoramientos surgen para concluir, formando parte del aprendizaje de la vida.

b) cuando el enamoramiento se transforma en una relacion consolidada

Desaparece la idealización, pero la persona que descubrimos nos llena, nos gusta y decidimos compartir nuestra vida con ella. Desaparecen muchas de las reacciones físicas típicas de la etapa del enamoramiento, dando paso a un amor profundo y comprometido, en el que los dos miembros de la pareja se preocupan el uno por el otro y se cuidan mutuamente.

El amor y el desamor forman parte de la vida, necesitamos, pues, vivir estas experiencias aprendiendo de ellas, tomándolas como oportunidades que nos ofrece la vida en el proceso de nuestro desarrollo como personas.

No debemos olvidarnos de que las crisis nos ayudan a renovarnos, a generar nuestros propios recursos, que nos ayudan a afrontar la vida de una forma más positiva y feliz. No tenemos porque vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo, aprendiendo a confiar en nosotros mismos y en el propio proceso de la vida.

Relaciones sentimentales

 

Ninguna vida está completa sin amor, y es que la necesidad de querer y la de sentirse querido forma parte de la naturaleza humana.

Sin embargo, vivir en pareja no siempre es fácil. Que haya amor ayuda, sí… pero a veces no es suficiente para una convivencia que os haga felices a los dos.

Pareja: Enamoramiento

 

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL ENAMORAMIENTO

El enamoramiento es un estado de ánimo, un desencadenante de la experiencia amorosa. Dicha experiencia puede ser compartida o no por la otra persona; si esta responde a nuestro deseo amoroso, es la vivencia del éxtasis, la magia. No parece haber barreras para los amantes, como si nada tuviera mayor sentido que ellos mismos.

Cuando, por el contrario, no existe una correspondencia, el deseo y la frustración continua generan un estado de tristeza profunda. Toda esa energía que genera el enamoramiento, al no encontrar respuesta, se vuelve contra uno mismo generando autodestrucción. Se pierde la alegría, el deseo de vivir, y uno se ve a sí mismo inferior, pensando cosas como: “… algo malo tendré para que no me quiera…; no soy lo suficientemente guapo/a, simpático/a…; nunca encontraré a nadie para mí…; no me volveré nunca a enamorar…” Hay que hacer una despedida interior, vivir el duelo y prepararse para una nueva apertura.

La persona enamorada puede sentir sensaciones de frío, calor, tener taquicardia, ponerse a temblar, enrojecer ante la presencia de la persona amada o con solo oír su nombre. Se vive con gran intensidad, pero también con gran inseguridad, llegando a sentir desde la alegría más absoluta a la tristeza más profunda por el miedo al abandono del ser amado.

El pensamiento se convierte en obsesivo, “…no puedo dejar de pensar en el/ella…” Se está pendiente de una palabra suya de afecto, de una sonrisa, una mirada, una llamada de teléfono…, para asegurarnos de que existe una correspondencia.

El comportamiento es compulsivo: impulso de frecuentar los lugares por donde pasa, hablar continuamente de el/ella, de sus características físicas, de su personalidad… Nos sentimos totalmente seducidos por esa persona, todo cuanto hace o dice es maravilloso. Tiene gracia, es inteligente, valor, honradez, coherencia…

El enamoramiento puede manifestarse bruscamente -es el flechazo- o como la transformación de una relación que se inició como amistosa.

Cuando estamos enamorados/as, se desea estar el máximo posible del tiempo con la persona amada, incorporarlo a nuestro mundo, a nuestra vida. Se busca contacto a través de la piel, la mirada, se busca su proximidad, sentir su energía.

Vivir el enamoramiento es como estar en otro mundo. Es vivir en la fantasía. No vemos al amado como es, sino que sólo vemos algunas de sus partes, aquellas que deseamos ver o que deseamos que tenga. Lo convertimos en la pareja ideal, interpretando su comportamiento en base a nuestras fantasías. En realidad nos imaginamos como es y nos lo creemos, a veces acertamos en algo, pero otras después de este período, incluso se llega a pensar: “…como me pude enamorar de esta persona, …cómo no me di cuenta de como era, … antes no era así…” Es la idealización del ser amado.

Todo cuanto hace o dice nos parece hermoso, no tiene defectos, incluso no entendemos como alguien puede verle alguno, incluso si vemos algo que en otras personas sería negativo, en el ser amado no tiene importancia. En este período se altera nuestra manera de vivir el tiempo y el espacio, no existe otra realidad que el ser amado. El tiempo parece muy corto en su presencia y muy largo en su ausencia.

Cuando una persona está enamorada es fácilmente reconocida por los otros a través de todo un lenguaje corporal, la forma de mirar al otro, de escucharle, de sonreirle… Enamorarse produce placer, nos volvemos más receptivos con todos los sentidos: somos capaces de detectar sútiles cambios de voz, de la mirada, del gesto, nos permitimos también sentir más las emociones y todo nuestro organismo se revitaliza.

También aumenta nuestra autoestima, nos sentimos más seguros e importantes, queridos/as, incluso aquellos aspectos que antes no nos gustaban de nosotros mismos, ya no son tan importantes. Es como si de repente nos sintiéramos hermosos, útiles, inteligentes, fuertes, deseados/as… y nos convertimos en todo aquello que queremos ser o que cree el otro que somos.

Sin embargo, cuando nos enamoramos aparece la siguiente creencia: que la otra persona ha de corresponder ( de lo contrario, es injusto).

El enamoramiento, como todos los procesos internos, se produce individualmente, y a veces maravillosamente se da a dúo, pero en otras ocasiones no es correspondido. En este caso es cuando, unido al placer del enamoramiento, aparece la tristeza, la melancolía amorosa.

Es una experiencia que nos une, querámoslo o no, con la persona amada, incluso aunque esta no quiera. Le amamos intensamente y le hacemos objeto de nuestro deseo, de nuestras ilusiones y fantasías. Pero la otra persona puede no sentir lo mismo. El enamoramiento no es algo voluntario, ni se puede crear ni hacerlo desaparecer. Existe o no existe. Es un proceso que hay que pasar, como el desamor.