Odio amarte porque al amarte me vuelvo débil, odio amarte porque me paso todo el día pensando en ti, odio amarte porque te amo, y ese amor no significa lo mismo para ti…
Odio amarte porque se que la Luna no es de queso y que el Sol no me manda abrazos en su calor, odio amarte porque me encantas, odio amarte porque sólo puedo llorar por las noches pensando en cuando me amarás como yo a ti… Odio amarte, porque al amarte me vuelvo débil, vuelvo a soñar, vuelvo a reír, vuelvo a sentir que la vida no es tan mala, y sé que no todo es color de rosa, se que amarte me hace débil porque dependo de ti para reír…
Odio amarte porque te amo, y no sé que hacer para dejar de sentir, odio amarte porque no me atrevo, porque no sé como hacer para que sepas todo este amor que siento por ti…
Odio amarte porque ya son muchos años en que mi corazón sólo late por ti, odio amarte porque ya son 4 años en que añoro que te des cuenta que yo estoy aquí… odio amarte porque me duele tanto saber que quízas tu te vayas de mí… odio amarte porque no me atrevo a ser la otra, porque quiero más, mucho más para mí. Odio amarte porque es tán facíl que tú me hagas sufrir…
Odio amarte porque quiero verte y abrazarte, consolarte y hacerte feliz. Odio amarte porque necesito tus besos y caricias, sentir que eres mio y que verme en tus ojos es más bello que mirar el cielo azul, odio amarte porque me vuelves loca y le hablo en las noches a un papel donde sales tú. Odio amarte porque me vuelves débil, me haces llorar y me haces reir, odio amarte porque habia pensado que ya núnca más iba a escribir…
Odio amarte por tantas y tantas cosas, pero sobre todo odio lo facíl que es que me hagas feliz…
[En su tiempo, esta canción se adecuaba perfectamente a lo que estaba viviendo, más aún porque escribi una carta como 5 meses antes de que la canción se estrenara que tenía muchas cosas en común, aún ahora despues de tanto tiempo, cuando la escucho me acuerdo de lo que estaba viviendo en ese entonces...]
Algo quieres esconder
que no se que es
y ya me hace daño
por favor no pongas entre tu y yo
dudas que por hoy
puedan separarnos
Contestame, aunque duela
dime por que
no te brillan igual que ayer
las pupilas cuando me miras
Mientes, te conozco bien
esta claro que
algo esta cambiando
Habla, no huyas de mi
a quemarropa ya di
que es lo que te tiene asi
visiblemente agitado
En el altar de mi credo
particular
nada, nadie me importa mas
que la musica de tus labios
Eres azucar amargo
delirio y pecado
un cofre de sorpresas
llegas me besas y
Eres azucar amargo
un angel un diablo
maldito embustero
solo siento, que te estoy
perdiendo
Odio, tener que ser yo
quien te obligue a dar
ese primer paso
Si es que hay alguien aparte
de mi
ahora mismo y aqui
cortamos en sano
Me deshare por dentro me
deshare
de dolor pero no dare
por pararte ni un solo paso
Eres azucar amargo
delirio y pecado
un cofre de sorpresas
llegas me besas y
Eres azucar amargo
un angel un diablo
el hombre que quiero
pero siento que ya no te
tengo
En el altar de mi credo
particular
siempre has sido el mejor
el mas
el espejo en el que me miro
Eres azucar amargo
un angel un diablo
maldito embustero
como duele saber que te
pierdo
Eres azucar amargo
un angel un diablo
maldito embustero
como suele saber que te
pierdo
El final del enamoramiento puede desembocar en una vivencias de desamor o shock sentimental. Por muy doloroso que sea el shock sentimental que se sufre cuando uno pierde a la persona que ama, es un fenómeno normal con una evolución y unas fases. Es un período denominado de DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que quería.
Generalmente la primera crisis que se pasa es la más grave, porque la persona todavía no ha desarrollado las técnicas adecuadas para hacer frente a la situación. Aunque puede haber diferencias personales, este período está constituido por tres fases: la primera, que es la más cercana a la ruptura, se vive con gran tristeza, llegándose a culpabilizar por la ruptura con pensamientos del tipo: “… si hubiera hecho… esto no habría pasado…., si no hubiera hecho… quizá aun seguiríamosjuntos….”; es la etapa denominada MASOQUISTA. En la segunda fase, empiezan a salir los rencores y entonces es “el otro” el que vemos como el culpable único de la ruptura.
En ninguna de estas dos fases, que a veces se alternan, se ve la realidad tal y como es. Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas objetiva, llegando a entender los motivos de la ruptura. Uno se va sintiendo cada vez más independiente, menos triste, menos resentido y va encontrando nuevas formas de disfrutar. Es el momento de recuperar a los amigos/as, quizás algo abandonados, de volver a las aficiones o de crearse otras nuevas. Poco a poco la herida se va cerrando y uno vuelve a recuperar la confianza en sí mismo/a, abriéndose a nuevas relaciones.
Hay personas que necesitan enamorar continuamente y cuando lo han conseguido el interés por la conquista desaparece. Hay una búsqueda constante de ser querido o de reconocimiento social, sobre todo en los varones ya que supone prestigio, aunque también puede ser producto de una mala relación con ese sexo, seducir para abandonar, es una manera de castigar.
Otras personas buscan inmediatamente alguien a quien volver a idealizar. No se puede soportar la idea de estar solo/a, necesitan a alguien para que continuamente les apoye, tienen miedo a no saber que hacer por ellos/as mismos/as.
EVOLUCIÓN DEL ENAMORAMIENTO: FINAL O CONSOLIDACIÓN
El enamoramiento dura un período más o menos largo, tras el cual pueden suceder dos cosas: o concluye o se transforma. Se va pasando a un mayor contacto con la realidad, empezamos a ver al amado/a también en aquellos aspectos que no nos gustan.
Puede suceder:
a) El enamoramiento concluye y con él la relación
Cuando desidealizamos a la persona amada, observamos que dista mucho de lo que era en nuestras fantasías, de nuestras expectativas de relación. Nos damos cuenta entonces de que tenemos valores y formas de ver la vida muy diferentes. Desaparece la magia, la vibración de los cuerpos. Deja de seducirnos. Nos desenamoramos.
Esto es lo más frecuente tras la mayoría de los enamoramientos. Son vividos como una experiencia hermosa, intensa, pero fugaz. Especialmente en la adolescencia, donde se ensayan los caminos amorosos y se construye la propia identidad. Muchos enamoramientos surgen para concluir, formando parte del aprendizaje de la vida.
b) cuando el enamoramiento se transforma en una relacion consolidada
Desaparece la idealización, pero la persona que descubrimos nos llena, nos gusta y decidimos compartir nuestra vida con ella. Desaparecen muchas de las reacciones físicas típicas de la etapa del enamoramiento, dando paso a un amor profundo y comprometido, en el que los dos miembros de la pareja se preocupan el uno por el otro y se cuidan mutuamente.
El amor y el desamor forman parte de la vida, necesitamos, pues, vivir estas experiencias aprendiendo de ellas, tomándolas como oportunidades que nos ofrece la vida en el proceso de nuestro desarrollo como personas.
No debemos olvidarnos de que las crisis nos ayudan a renovarnos, a generar nuestros propios recursos, que nos ayudan a afrontar la vida de una forma más positiva y feliz. No tenemos porque vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo, aprendiendo a confiar en nosotros mismos y en el propio proceso de la vida.
Ninguna vida está completa sin amor, y es que la necesidad de querer y la de sentirse querido forma parte de la naturaleza humana.
Sin embargo, vivir en pareja no siempre es fácil. Que haya amor ayuda, sí… pero a veces no es suficiente para una convivencia que os haga felices a los dos.